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Aromas frescos en la bodega “El Borujo”

11 Jul

Después de varios kilómetros de carretera de subida por Arafo (Tenerife), llegamos a la bodega El Borujo, donde su enólogo y propietario, Juan Francisco Fariña, nos recibe cordialmente a las puertas de su pequeña bodega con unas vistas envidiables de toda la costa y del Valle de Güímar.

Juanfra, como lo conocen en la zona, nos explica que la denominación de la bodega, Borujo, proviene del nombre que se le da en el Valle de Güímar a los desechos del mosto (pepitas, bagazo,…), sin duda, un atractivo más para adentrarnos en los secretos de El Borujo.

La bodega, fundada en el siglo pasado, “nació gracias a mi padre, que es el que desde los comienzos hacía y vendía su propio vino. Después, en 1999, yo comencé a introducirme en el negocio y la bodega pasó a formar parte de la Denominación de Origen Valle de Güímar”, comenta Juanfra.

Sus viñedos propios se encuentran en los altos de Arafo, con una altitud sobre el nivel del mar que oscila entre los 750 y los 800 metros. “La mayor parte de la uva cultivada es blanca, destancando el listán blanco, moscatel y albillo, ésta última una nueva variedad que aporta acidez y que se adapta a la perfección a los suelos de Arafo”, explica Juan Francisco. Respecto a las tintas, cultivan listán negro y tempranillo.

Los vinos blancos que elaboran destacan por la frescura de los aromas florales y frutales, ideales para disfrutarlos en cualquier ocasión. En cuanto al tinto, destaca la juventud y la explosión de aromas gracias a las variedades con las que está elaborado.

“Para nosotros, el objetivo final a la hora de sacar al mercado nuestros vinos es que el consumidor nunca deje de sorprenderse y premiar así la fidelidad que cada año deposita en nostros”, apostilla Juan Francisco.

Además de la elaboración de vino, al lado de la bodega se sitúa el Restaurante el Borujo, propiedad de la familia, que comienza su andadura en 1994 con la intención de ofrecer al público platos caseros de la cocina típica de la zona y el vino de la bodega. Abre de miércoles a domingo en horario de mediodía.

De los tres vinos que elabora El Borujo, el Blanco Barrica es, sin duda, uno de los más sorprendentes, quizás por la sabia combinación de las variedades gual, malvasía, moscatel y marmajuelo. “Cuidamos la elaboración hasta el mínimo detalle; realizamos la vendimia y elaboración de cada una de las variedades por separado, hasta que lo pasamos todo a barricas de roble donde se cría durante 4 meses con un removido semanal de sus lías”, nos explica el dueño de la bodega. Este caldo aromático y en el que destacan las notas de fruta madura y frutos secos se adquiere en pequeñas botellas de medio litro, como los buenos perfumes, y su calidad es conocida a nivel nacional, obteniendo 91 puntos en la Guía Peñín además de otros reconocimientos.

4ª Ruta de la Tapa en La Laguna

11 Jul

Hasta el 31 de agosto los amantes de las buenas tapas tienen su cita en la 4ª Ruta de la Tapa, coincidiendo con las fiestas de San Benito Abad que se celebran en La Laguna. Los establecimientos participantes optan a diversos premios, otorgados por los clientes que recorran diez locales inscritos en la ruta probando las tapas oficiales y entreguen el ‘Rutómetro’con sus votos antes del 3 de Agosto.

El precio de cada tapa junto con la bebida (copa, vaso de vino de Tenerife, cerveza, agua o refresco) es de 2,50 €.

Durante este mes de julio de 2011 se celebra, en La Laguna, la cuarta edición de la Ruta de la Tapa por San Benito. Este año con una participación de 71 establecimientos (24 más que el año pasado).

Para más información visten la web Ruta de la Tapa San Benito.

¡Buen provecho!

Cráter, el secreto de una gran bodega

11 Jul

Al lado de un molino de gofio se esconde una bodega única, pequeña pero acogedora, donde el olor a la uva en fermentación se mezcla con la harina canaria.

Nuestra visita nos lleva hasta Bodegas Buten (Bodegueros unidos de Tenerife), o Cráter, como la conoce la mayoría, en un “garaje” situado en el municipio de El Sauzal donde se elaboran 20.000 botellas de Cráter y 500 de Magma.

Todo surge en 1998, cuando un grupo de amigos emprende el proyecto de crear una bodega con la finalidad de descubrir las posibilidades de la tierra y elaborar un vino de calidad que pudiese viajar más allá de las Islas. Esto les llevó a crear un vino único, reflejo de la tipicidad marcada por los suelos volcánicos y las variedades Listán Negro y Negramoll que se cultivan en Tacoronte y el Sauzal, con viñedos entorno a los 400 metros sobre el nivel del mar y donde se practica una viticultura integrada y sostenible.

Nos recibe Loles Pérez Martín, la enóloga de la bodega desde hace varios años y la principal responsable de que los vinos de Cráter sean unos de los más importantes a nivel canario, nacional e incluso internacional.

Aunque no es frecuente encontrar a una mujer que lleve la elaboración de los vinos en una empresa vitivinícola, Loles, aunque muy joven, cuenta con varios años de experiencia vinícola en la península e incluso en Francia. “Con 19 años quería formarme en arte dramático en Londres, pero mis padres me dijeron que antes tenía que estudiar otra cosa, por lo que decidí irme a Madrid, donde estaba la Escuela de la vid y el vino”, comenta Loles. Seguimos recorriendo la bodega mientras contemplamos el proceso de elaboración del vino y Loles continúa hablándonos de su trayectoria, “después de Madrid me fui a Burdeos, a Montagne Sant-Emilian, una escuela dedicada a la viticultura, ya que comprendí que era ésa mi verdadera vocación y lo que me gustaba”.

La vida de Loles prosigue después de su etapa en Burdeos y realiza sus prácticas en la Ribera del Duero, donde conoce al prestigioso enólogo Peter Siseck, y es contratada por éste para trabajar en su bodega Dominio, que elabora el vino Pingus, uno de los primeros caldos españoles en obtener la puntuación 100 en la influyente lista Parker. Loles afirma que en esa bodega aprendió gran parte de lo que sabe durante 4 años; después decidió regresar a su tierra para emprender nuevos proyectos.

La gerente de Cráter, Lourdes Fernández, confió en Loles muy rápidamente, y en medio año se quedó al cargo de la bodega. “Al principio aquí no fue fácil, no por la bodega, sino porque tenía que tratar con varios viticultores de la zona que, por ser mujer, no confiaban demasiado en mí y no entendían que fuera la enóloga de Cráter, pero con el tiempo me aceptaron y confiaron en mí”, concluye Loles.

Una de las novedades de esta bodega es la práctica de la agricultura biodinámica en su finca El Pino, una técnica creada por Rudolf Steiner que tiene como fin vivificar la tierra y las plantas para así obtener vides equilibradas y sanas en consonancia con el entorno. Lo que busca es devolver la vida biológica al viñedo y conectarlo con su ambiente.

“El proceso biodinámico es lento y paulatino; seguimos prácticas rudimentarias donde se preparan tratamientos a base de infusiones o productos homeopáticos así como excrementos de animales y los aplicamos siguiendo un calendario que nos designa los días y momentos ideales para realizar cualquier trabajo en la viña”, afirma Loles. Además, “el abandono de productos químicos y fertilizantes devuelve la vida animal al suelo, ayudando a restaurar el equilibrio de la planta y de su ecosistema; la biodinámica cuando se aplica con conocimiento permite transformar el vino en un elixir medicinal, logrando así vinos interesantes y personales”, ratifica Loles.

No es de extrañar que los vinos de Cráter sean conocidos mundialmente, ya que desde 1999 se exportan a EEUU, Suiza, Alemania, Japón o Singapur, donde han recibido innumerables reconocimientos.”Nuestro vino no ha sido profeta en su tierra, ya que antes hemos tenido que aparecer en revistas y obtener varias menciones en el exterior, aunque es cierto que en los últimos años en Canarias está siendo muy valorado y buena parte de la producción se queda en las Islas”, comenta Loles.

La bodega Cráter elabora unos caldos únicos y quien lo prueba, repite, traspasando fronteras y estando presentes en las más importantes guías de vinos, como en la Peñín, donde sus vinos son puntuados con más de 90 puntos.