Archivo | octubre, 2011

¿Sabes catar un vino?

14 Oct

A todos nos ha pasado alguna vez que hemos salido a cenar fuera de casa con nuestra pareja o con amigos y llega el temido momento: elegimos el vino y dice el camarero,  ¿quién lo cata?, todos se miran y aparece un dedo que señala a la persona de al lado: “él/ella lo catará”.

Sin embargo, este momento no tiene por qué darnos vergüenza, ya que con unas nociones muy básicas podremos hacer una sencilla cata de un caldo e ir aprendiendo poco a poco para degustar mejor los vinos que tomemos.

El proceso de catar no es sencillo y tampoco se aprende en un día, pero lo que quiero transmitir en este post son unas breves pautas para sacarle más partido al elegir un vino.

En la cata no sólo se utiliza el paladar para degustar, sino el olfato y la vista. De ahí que el lugar ideal para hacer la cata debe estar bien iluminado, aireado, silencioso, sin fuertes olores y a temperatura media. Las copas para la cata deben ser transparentes e incoloras, para apreciar su color y brillo.

Durante la degustación del vino se han de tener en cuenta varios aspectos:

  • El orden en la cata es: vista, olfato y gusto; e incluso interviene el sentido del tacto, ya que la lengua posee este sentido y nos puede dar información sobre su densidad, temperatura, gases carbónicos,…
  • El vino debe servirse a la temperatura adecuada. Se recomienda servir los vinos blancos jóvenes y cavas entre 6 y 9ºC, los vinos blancos con barrica y los rosados entre 10 y 13ºC, los tintos jóvenes entre 14 y 16ºC, los tintos con crianza o reservas entre 16 y 18ºC y los vinos dulces entre 7 y 10ºC.
  • Empezamos con la fase visual, cogiendo la copa por la base para no calentar el recipiente donde está el líquido y observamos a su través para ver el vino a contraluz o contra un fondo o mantel blanco (es el ideal) para apreciar su color, brillo y limpieza.
  • Durante la fase olfativa se acerca la copa sin agitar hacia la nariz para inhalar los aromas “primarios” provenientes de la variedad de uva, se mueve la copa en torno a su eje vertical, para que el vino suba por las paredes y así apreciar “las lágrimas” que deja el vino en la copa (que denota el grado de alcohol) y también los aromas “secundarios”, procedentes de la fermentación. Se puede agitar de nuevo la copa para liberar más aromas y así percibir los “terciarios”, si los tuviera, que proceden de la crianza del vino, ya sea ésta en barrica, en botella o en ambas. Se dice que un vino tiene “bouquet” si presenta aromas “terciarios”.
  • Por último, en la fase gustativa, se prueba el vino con un pequeño sorbo, moviéndolo de un lado a otro de la boca con la lengua para apreciar los cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo. Un vino “redondo” es aquel que logra un equilibrio entre los cuatro sabores básicos. También se suele hacer entrar aire por la boca mientras aún tenemos el sorbo en ella expulsándolo por la nariz, para apreciar con mayor intensidad sus aromas.

Dentro de cada uno de los apartados anteriores, debemos además de tener en cuenta otros aspectos muy importantes para saber si hemos elegido el vino correcto: los tipos de colores que distinguimos en la copa, la brillantez, la densidad, los aromas, … pero eso será tema de otro post. Por ahora con estos sencillos pasos y con mucho entrenamiento podemos llegar a ser unos catadores principiantes pero con muchas ganas de seguir aprendiendo más sobre este maravilloso mundo de los vinos.

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