Archivo | noviembre, 2011

Noviembre, mes del vino

15 Nov

Ya quedan pocos días para que llegue San Andrés, será la noche del 29 al 30 de noviembre, día en el que se abren las bodegas y los cosecheros dan a probar el vino nuevo. Esta fecha, como muchos viticultores saben, es orientativa, ya que muchos de los caldos canarios aún no están para “beber” a finales de este mes.

Junto con el fin de la fermentación de los vinos, en la zona del Valle de La Orotava es tradición además la tirada de los cacharros que recorren las calles de los municipios. Esta manifestación tiene algunas variantes según los pueblos y en función del material utilizado para producir el ruido. Tal es el caso de San Juan de La Rambla, La Guancha o Icod de Los Vinos, donde “los cacharros” son sustituidos por el denominado “carro de San Andrés” o “las tablas” (madera untada con grasa o cera para permitir su deslizamiento) de diferentes tamaños en función del número de personas que vayan por las pendientes calles de adoquín.  En las zona de la Corujera, en Santa Úrsula, también se comparte esta tradición, pero con carros de madera con ruedas de rodillos.

Además del vino y la diversión, San Andrés es una fiesta de carácter comunitario donde las familias y amigos  se reúnen en torno a un brasero donde se tuestan las castañas o se guisan con agua, sal y matalaúva que se acompañan con mojo, un pedazo de pescado salado o sardina y batatas del país.

Los orígenes de la festividad de San Andrés no están claros; algunos sostienes que proviene de una fiesta de carácter religioso en la que San Andrés era cojo y llegó borracho y cargado de cacharros a finales de noviembre, y no el día primero como todos los santos. Otros, sin embargo, afirman que el santo cogió una borrachera y hubo que despertarlo con el ruido de los cacharros. Algunos ven una una relación con el martirio del santo, en el que éste fue sacrificado y arrastrado. Por último, hay quienes afirman que se trata de la institucionalización de una costumbre en Canarias, por la cual durante la acción de las plagas de langostas se hacían correr cacharros para ahuyentarlas.

Sin embargo, la tesis del antropólogo y catedrático de la Universidad de La Laguna, Alberto Galván Tudela, en su trabajo sobre las Fiestas Populares en Canarias, parece la más lógica y acertada, ya que apunta la posibilidad de una festividad asociada al vino y a los bodegueros. “Una vez hecho el mosto, éste se deja fermentar en un tonel y se le deja reposar ocho o diez días. A partir de entonces, el vino se pasa a otro tonel que debe estar limpio. Tal limpieza se realizaba con una lejía especial extraída de algunas plantas y con agua salada. Para conseguir el agua salada, bajaban desde las bodegas a la costa y limpiaban de esta forma los toneles, al menos en los primeros momentos. Debido a la inexistencia de medios de transporte apropiados los hacían rodar por las pendientes, y algunos incluso afirman que utilizaban unas tablas para evitar que se dañara la estructura del tonel”, firma Galván Tudela.

En definitiva, San Andrés es una fecha significativa donde confluyen diversos elementos simbólicos, festivos y gastronómicos. A la apertura de las bodegas se suma el consumo de castañas, muy abundantes en las medianías del norte de Tenerife y partes altas del sur de la Isla, todo ello para hacer de San Andrés una noche especial donde grandes y pequeños disfrutan por igual.